Antes de pensar en materiales o en distribución, hace falta entender la vivienda y el presupuesto real disponible. En esta primera fase visitamos el inmueble, escuchamos cómo queréis vivirlo y os damos un diagnóstico honesto: qué merece la pena cambiar, qué no, y qué orden de decisiones tiene más sentido para vuestro caso.
Salís de esta consultoría con criterio, no con un presupuesto cerrado prematuro.